Una mirada de frente a la discapacidad

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08
Oct
2009

Charla con el equipo de ‘Yo, también’, la primera película española a concurso en la 57ª edición de San Sebastián que cuenta los amores y la vida de un licenciado universitario con Síndrome de Down

GREGORIO BELINCHÓN - San Sebastián – 23/09/2009

Una mirada de frente a la discapacidad. Película "Yo también"

Pablo Pineda no es un actor al uso. Primero porque él no es intérprete, aunque haya participado en innumerables programas televisivos. Segundo, porque es licenciado universitario dedicado a una labor que nada tiene que ver con la imagen. Y tercero, porque tiene Síndrome de Down. Pineda es un cóctel explosivo, en el mejor sentido de la palabra, y la película que ha coprotagonizado junto a Lola Dueñas, Yo, también, de Antonio Naharro y Álvaro Pastor, es el primer filme español a concurso en esta edición de San Sebastián y una demostración de que se puede hablar de sentimientos y de alegría de vivir sin caer en el maniqueo y exasperante “buen rollito”. Pineda encarna a David, un treintañero que comienza a trabajar en la administración pública en Sevilla. Es pulcro, ordenado, un ejemplo para los que le rodean… y por eso caerá perdidamente enamorado de Laura, una compañera de oficina alocada, prosmiscua, bebedora, con un pasado que le carcome y pocas ganas de sentar la cabeza. Naharro y Pastor, que han escrito varios cortometrajes, y que dirigieron Uno más, uno menos, corto candidato al Goya en 2002, respiran aliviados. Las primeras reacciones del público ante su debut en el largometraje no pueden ser más efusivas. Los cuatro componen un grupo tan especial como divertido.

Pregunta. Un filme delicado como éste, ¿se puede hacer con tensión en el plató? ¿Fue fácil el rodaje?

Antonio Naharro. Había que rodarlo desde el amor y desde el trabajo. El mal rollo está a la orden del día en el cine, y hay que solucionarlo constantemente, superarlo con profesionalidad.

Lola Dueñas. Siempre que se pueda, hay que lograr en el plató un muy buen ambiente. Además, así se trabaja más rápido.

P. Porque tocando un tema tan delicado como es la visión que tiene la sociedad de la gente con Síndrome de Down, no sé si el rodaje se puede calificar de normal.

L. D. Normal no ha sido, desde luego. Sí, especial.

Pablo Pineda. Totalmente cierto. Ha sido un rodaje distinto, desde el principio nunca hubo mal rollo. Todo era trabajo, esfuerzo pero con un objetivo claro.

P. ¿Por qué habéis tardado tanto en filmar un largometraje?

A. N. Habrá que preguntárselo a las televisiones, que no invierten…

L. D. Di que sí, ahí le has dado.

Álvaro Pastor. La ventaja es que hemos acumulado mucha experiencia.

A. N. Es que el proyecto era muy osado, porque por mucho que el prota fuera listo, el tema es el Síndrome de Down, que ya nos hemos dado cuenta que tira para atrás. Encima, cogimos a alguien que no era actor… A nosotros nunca nos tiró para atrás el tema.

Á. P. De hecho como sabíamos lo que queríamos hacer, el reto nos empujaba hacia delante.

A. N. Según nos sumergimos en el tema de la discapacidad, encontramos más amor y sabíamos cómo encauzar el tema. Entiendo que leída la sinopsis existan reticencias. Y encima era nuestra primera película. Comprendo a quienes no apoyaron el proyecto.

L. D. Pues ahora, ¡que se fastidien! [risas generales]. Yo entré poco a poco en el proyecto. Primero leí el guión, después conocí a Álvaro y a Antonio, hubo rollo, y finalmente me encontré con Pablo.

P. P. A mí me llamaron, me asaltaron en casa. Yo trabajaba en el ayuntamiento de Málaga y un día me los encuentro a la salida…

Á. P. Eh, que te habíamos llamado por teléfono.

P. P. Sí, es cierto y me dijeron que iban a proponerme algo y les escuché y pensé: “Veremos a ver, veremos a ver”… Y cuando me contaron que querían que yo hiciera una película pensé que había un error. Alguien se había equivocado: o ellos o yo.

A. N. Bueno, pero si te pasamos un primer guión que habíamos hecho sobre tu vida.

P. P. Sí, cierto, cierto.

A. N. Lo que ocurre es que el guión evolucionó mucho, lo alejamos de él para crear un nuevo personaje… Y los retrasos en la producción nos han ayudado a madurar la historia. Fue diferente cuando llegó Lola, cuando Pablo se apuntó…

Á. P. Cada incorporación nos ayudaba a crecer, cada uno ha puesto su grano…

P. P. Se veía muy claro en las distintas versiones. La historia mejoraba, era cada vez más viva. Cada vez que me llegaba otro guión, me enganchaba más.

P. Y te ha escrito un personaje chispeante, feliz, que logra algunos de sus objetivos amorosos…

P. P. He tenido mucha suerte.

A. N. Es que él es así. Hablamos mucho con Fernando Castets, el guionista que colabora con Campanella, y nos dijo: “Escribid como si no tuviera Síndrome de Down, que el público vea una comedia romántica”. Nos ayudó mucho. Hablamos de gente que hasta hace pocos años estaban encerrados en gorrineras y ahora dan entrevistas. Pero la película es mucho más, es vida. Y por eso era fundamental el humor.

P. P. Siempre tengo presente mi sentido del humor. Con mis respuestas les dejo secos.

A. N. Hay humor en el filme porque también se toca hueso con el dolor. Yo, también tiene muchas gamas porque es vida.

Á. P. Teníamos muy claro hacia donde ir. Creemos en que la dirección debe ser clara para no perder el rumbo, sin menospreciar opiniones del equipo.

A. N. Todos han aportado. Y para que este proceso funcionara, incluso en rodaje poníamos música, envolvíamos cada plano con elementos que pareciera que casi estábamos haciendo teatro. Así involucras al equipo / público.

L. D. Esta energía grupal nos ayudó a los actores, a que todos fuésemos parte de la película.

P. P. Éramos un poco Fuenteovejuna, ¡¡¡todos a una!!!

P. ¿Y qué tal concursar en San Sebastián?

Á. P. Es maravilloso. Cuantas más entrevistas, mejor. Nuestra película es pequeñita y este escaparate mediático nos impulsa. En la sección Oficial seguro que somos lo que hemos tenido menos presupuesto. Lo importante era la historia. Nos interesa hacer reír, como la vida.

P. ¿Qué esperáis que se lleve la gente a casa tras ver Yo, también?

L. D. Amor.

P. P. Espero que por lo menos vean el Síndrome de Down con otra óptica distinta con la que han entrado a la sala. Que reflexionen, que no se queden en lo guapo que soy y lo listo [risas], sino que recapacite sobre la profundidad de lo que ha visto y que le remueva.

Visto en El País

Cine y discapacidad

03
Sep
2009

Las personas discapacitadas protagonizan, dirigen o producen cada vez más películas, que han justificado la creacion de diversos festivales

Cine sin barreras. La capacidad de creatividad que antaño se negaba a las personas con discapacidad, hoy se les presenta como una gran oportunidad. Arte, danza y teatro ya han sucumbido. Era lógico que le tocara a la gran pantalla. Las personas discapacitadas dejan vacíos los asientos de los espectadores para subirse al escenario. Ellos son los actores, productores o directores. Escuelas, talleres, concursos y festivales en los que se presentan películas producidas o protagonizadas por discapacitados son sólo algunas muestras de este avance. Las personas con discapacidad se quieren representar a sí mismas para acabar con los prejuicios que les rodean y contar su verdad en primera persona.

  • Autor: Por AZUCENA GARCÍA
  • Fecha de publicación: 26 de agosto de 2009


- Imagen: Jos van Galen -

El séptimo arte les reclama. Las personas con discapacidad protagonizan cortometrajes y películas. Son actores, directores, realizadores… y quieren que así les reconozca el público. Han conseguido tantos logros en estos últimos años, que a finales de julio el campus de la Universidad de Salamanca organizó unas jornadas sobre el tema, “Discapacidad: una mirada a través del cine”. En ellas, se destacó el valor del cine como instrumento para ayudar a reflexionar a los espectadores, pero también para educar.

Los actores y la temática de los filmes evitan caer en los tópicos

Un aspecto destacado es la imagen que la gran pantalla ha transmitido de los discapacitados. A menudo les ha retratado como personas dependientes, marginales o con dificultades para adaptarse al entorno. Otras veces les ha mostrado como ejemplos de superación, con “alabanza exagerada de las habilidades y superación de los protagonistas”, señala CANF-COCEMFE Andalucía.

Pero la realidad ha cambiado y el cine ha abierto sus puertas a la discapacidad. Se ha hecho todo lo posible por acabar con los prejuicios. Los actores evitan recrear papeles en los que sólo representen su propia vida y la temática de los filmes o el nudo central elude también los tópicos.

De los cortometrajes a la gran pantalla

Grabar un cortometraje es habitual. Pero los largometrajes protagonizados y realizados por personas con discapacidad también empiezan a serlo. La asociación cultural Cinesin recopila los principales trabajos y estrenos. Además, organiza un taller adaptado de cine para iniciar en la creación audiovisual, ayuda a la producción de un corto e imparte clases formativas sobre historia del cine o elaboración de guiones, entre otras cosas.

Cinesin es una plataforma interesante para conocer los trabajos en proceso de grabación y los rodajes recién finalizados. Éste es el caso de varios cortometrajes de temática diversa. En “Zapatos“, de Ricardo Rocío Blanco, se plasma, “a través de dos recorridos cotidianos casi iguales, que la diferencia entre el concepto de acceder y no poder hacerlo es en realidad casi ínfima”. Para comprobarlo, se compara un trayecto recorrido por un caminante con sus pies y sin ellos, al simular que flota en el aire.

El cortometraje “La vida es de colores”, del centro ocupacional comarcal del Sobrarbe, en Atades Huesca, está dirigido, realizado y producido por los propios usuarios discapacitados. Como podía esperarse, relata el día a día de quienes trabajan en los talleres y acuden a las clases de refuerzo mental del centro. Es una muestra del agradecimiento hacia los monitores y hacia la dirección, recuerda Cinesin, pero en especial es su historia del día a día, cuya fuerza “llega a traspasar la pantalla”.

“El papel que interpretan los protagonistas es de personas integradas en la sociedad, no discapacitadas”

Otro grupo que se ha lanzado al cine son los usuarios del centro ocupacional Uxane de Bera, en Navarra. En el corto “Quien monta conmigo”, los protagonistas son una veintena de actores que padecen parálisis cerebral y otras discapacidades, formados en talleres de teatro. “El papel que interpretan los protagonistas es de personas integradas en la sociedad, no discapacitadas”, señaló la directora del centro, Isabel Pardo, durante la presentación de este trabajo.

En largometrajes, Cinesin destaca el documental-musical “Mundo alas”, basado en la gira por Argentina de una docena de jóvenes artistas con distintas minusvalías físicas o mentales; “A ciegas”, creada a partir de la novela “Ensayo sobre la ceguera”, de José Saramago, y realizada por el brasileño Fernando Meirelles; y “Yo también“, con guión y dirección de Álvaro Pastor y Antonio Naharro, producida por Julio Medem y Manuel Gómez Cardeña. Esta última narra la historia de Daniel, un joven sevillano de 32 años con síndrome de Down, que comienza su etapa laboral y se enamora de una compañera sin discapacidad. Está protagonizada por Pablo Pineda, primer europeo con síndrome de Down que ha obtenido un título universitario.

Festivales

Los festivales relacionados con la discapacidad acumulan un buen número de seguidores. La Muestra de Cine y Discapacidad de Málaga es un ejemplo. Organizada por la Federación Provincial de Asociaciones de Discapacitados Físicos y/u Orgánicos de Málaga (FAMF COCEMFE) celebrará en noviembre la quinta edición y organizará de nuevo un concurso de cortos. Los trabajos que se presenten deberán tener un argumento relacionado con la discapacidad, que se podrá obviar cuando una persona discapacitada participe como actor, director, realizador, etc.

Este festival fue pionero en su nacimiento (2005). Trasladó la reproducción de los trabajos a un cine convencional, apostó por la sensibilización social y la igualdad, y se propuso, ante todo, llegar a los más jóvenes para que crecieran en un clima de tolerancia. “Hemos marcado un hito”, aseguran los organizadores, “la cultura es de todos y para todos”.

La idea es compartida por la Fundación Anade, impulsora del I Festival Internacional de Cine sobre discapacidad. El objetivo de esta organización es la inserción social y laboral de las personas con discapacidad o enfermedad mental a través de actividades culturales. De ahí el festival. Pretenden mostrar las capacidades de este grupo “a través de historias o documentales que tengan que ver con la discapacidad”, tanto por la temática como porque en su realización han participado estas personas.

Quienes estén interesados en participar han de presentar (antes del próximo 28 de septiembre) películas, documentales sobre el trabajo en asociaciones, cortos o proyectos que muestren a la sociedad el resultado de su esfuerzo. Así lo estipulan las bases. Se recurre a un medio que, “hasta ahora, no se había utilizado para comunicar el trabajo realizado por y para las personas con discapacidad o enfermedad mental”. El ganador se conocerá el 21 de noviembre.

Pocos días después, del 25 al 27 de noviembre, tendrá lugar el V Festival APCA (Asociacion de Paralíticos Cerebrales de Alicante), en el Centro de Estudios de Ciudad de la Luz, “el complejo audiovisual más importante y moderno de Europa”, ubicado en Alicante. En la pasada edición, el público desbordó las instalaciones en las que se celebró el certamen (la Sede de Extensión Universitaria Ciudad de Alicante), por lo que en esta ocasión se ha buscado un espacio amplio.

La Asociación Ámbar ha convocado también el certamen de cortometrajes “Nada sobre nosotros sin nosotros”. El tema del evento será el acercamiento a las personas con diversidad funcional (discapacidad) “como una cuestión de derechos humanos y ciudadanía”. Los trabajos no deberán ser anteriores a 2005, ni sobrepasar 30 minutos. Hay que presentarlos desde el 1 de septiembre hasta el 10 de octubre.

Visto en Consumer

El pictograma de minusválido activo

05
Ago
2009
Mi propuesta: Pictograma de"minusválido activo"Mi propuesta: Pictograma de”minusválido activo”

Ya les he hablado antes de pictogramas obsoletos, pues bien, de entre todos los que ya no representan fielmente la realidad hay uno sobre el que merece la pena alguna reflexión: es el de acceso para minusválido, el de la silla de ruedas, para entendernos.

En su versión clásica, la que todos ustedes verán por doquier si se fijan en ella, la persona que va en silla de ruedas está en una actitud pasiva: la espalda recta o ligeramente reclinado hacia atrás, una posición en la que, claramente, se necesita a alguien para empujar la silla. Algo propio de hace años, cuando una persona en silla de ruedas en este país vivía inaccesible a espacios públicos, aseos, cines, transporte público ni les cuento… Y hoy en día… había pensado describirles aquí todo lo que hoy puede hacer una persona en silla de ruedas, pero creo que no hace ni falta ¿no? Hoy en día una persona en silla de ruedas es perfectamente, e insisto perfectamente, capaz de moverse con independencia y autonomía… y su pictograma le sigue representando como un sujeto pasivo, necesitado.

Pictograma de minusválido "clásico" donde la persona está en actitud pasivaPictograma de minusválido “clásico” donde la persona está en actitud pasiva

Hace ya varios años diseñé lo que en su momento llamé “pictograma de minusválido activo”, donde la persona en silla de ruedas inclina su cuerpo hacia adelante y se impulsa con sus propios brazos; y desde entonces, donde quiera que se me ha permitido he intentado darlo a conocer y extender su uso, e intentado que se incorpore a los estándar de pictogramas de señalización. Ahora mismo desde este blog, puede verse el diseño y bajárselo gratis (haz click aquí pictograma y te descargas un PDF editable) y libre de derechos. Porque, entiendo que les puede parecer una nimiedad o una chorrada darle tantas vueltas a algo tan sutil; no digo yo que esto vaya a cambiar el mundo, pero sí creo que es una forma de representar mejor la realidad, y en ese sentido me parece de justicia frente a colectivos tan históricamente ninguneados.

A veces se nos carga a los diseñadores gráficos con el sanbenito de mejorar la sociedad, tarea ante la que yo personalmente me sonrío. No creo que tengamos el poder de cambiar mucho, pero sí tenemos el de constatar los cambios sociales y darles visibilidad porque con ello conseguimos que cunda el ejemplo; y eso es muy efectivo.

Visto en: Oyer Corazón

Amor y discapacidad en “Yo también”, que competirá en San Sebastián

Posted by Minusválido in General - Tags: , , , , ,
28
Jul
2009

Amor y discapacidad en “Yo también”, que competirá en San Sebastián

Conozco desde hace tiempo el trabajo como cortometrajistas de Álvaro Pastor y Antonio Naharro. Suyos son cortos como “Uno más, uno menos” o “Invulnerable”, que lograron un montón de premios en el circuito festivalero. “Yo también” es el primer largometraje de Pastor y Naharro, que empieza su andadura con un paso de lujo: se ha sabido que competirá en la sección oficial del próximo Festival Internacional de Cine de San Sebastián que tendrá lugar del 18 al 26 de septiembre.

“Yo también” es la historia de amor entre Daniel (Pablo Pineda), un joven sevillano de treinta y dos años con síndrome de Down, y Laura (Lola Dueñas), una compañera de trabajo sin discapacidad aparente. Daniel es el primer europeo con síndrome de Down que ha obtenido un título universitario, comienza su etapa laboral y conoce a Laura. Cuando la discapacidad deja de ser una barrera, todavía quedan los complejos y los prejuicios que se interponen en el camino hacia el amor. La discapacidad deja paso entonces a nuestra propia incapacidad de amar y ser amados.

Interesante y delicada se presenta esta historia destinada a generar reflexión. Pablo Pineda, con síndrome de Down, debuta con “Yo también” en un proyecto de ficción, aunque tiene larga experiencia en los medios de comunicación. Junto a Lola Dueñas, también están Pedro Álvarez-Ossorio, Teresa Arbolí y Roma Caderón en el reparto. La película llegará en octubre a las salas españolas.

Vídeo y foto: Golem

Visto en: Extracine.com

Análisis de la Ley de Dependencia

25
Jul
2009

Diego Lastra Gómez, licenciado en Derecho y aquejado de una parálisis cerebral, analiza la Ley de Dependencia

¿Por qué tanta palabra?, ¿Por qué tantas frases abstractas sin un fin concreto?. Tantos proyectos, tantas organizaciones, federaciones, asociaciones, fundaciones y tantos congresos. Cuando leo u oigo hablar sobre la diversidad funcional no entiendo nada, y todo debido a esa falta de concreción. Nadie nos comunica lo que estamos esperando oír. La gran noticia sería que se nos va conceder la autonomía que nos pertenece y los medios que requerimos para conseguir esta meta.

Esa es la clave: la autonomía personal. Con ella, al igual que cualquier otro ciudadano, ejerceremos nuestros derechos humanos, siendo capaces de trabajar, estudiar, relacionarnos con la sociedad que nos rodea y dejando de seguir dependiendo física y económicamente de nuestros familiares. Ellos son nuestra vida, ya que el estado social y democrático de derecho no existe. Todo aquel que lo apoye en las urnas ha de ser bien consciente que no va a ser correspondido ante un problema grave. Puede que nuestro ordenamiento jurídico haya conseguido que unos no nos quitemos la libertad a los otros, pero, si es una discapacidad lo que merma tus oportunidades, las administraciones no se preocupan de equilibrar las desigualdades.

Hace ya un par de años que se aprobó la Ley de Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de dependencia. Desde ese momento, muchos somos los que solicitamos los derechos que nos concede y aún no hemos recibido nada. No obstante, hasta aquí no he comentado mas que el menor de los males. Descorchando botellas estaríamos si nos esperara un futuro amparado por una norma seria, correcta, moderna y civilizada.
Ley de DependenciaEn principio se intuye una buena intención de la Ley, en artículos como el 3.h): “La promoción de las condiciones precisas para que las personas en situación de dependencia puedan llevar una vida con el mayor grado de autonomía posible.”, el artículo 4.2.a): “A disfrutar de los derechos humanos y libertades fundamentales, con pleno respeto de su dignidad e intimidad.”, o el artículo 13: “La atención a las personas en situación de dependencia y la promoción de su autonomía personal, deberá orientarse a la consecución de una mejor calidad de vida y autonomía personal, en un marco de efectiva igualdad de oportunidades, de acuerdo con los siguientes objetivos:

a)Facilitar una existencia autónoma en su medio habitual, todo el tiempo que desee y sea posible.

b)Proporcionar un trato digno en todos los ámbitos de su vida personal, familiar y social, facilitando su incorporación activa en la vida de la comunidad.”.
Sin embargo su catálogo de servicios no ofrece ninguna fórmula capaz de conseguir dichos objetivos. Efectivamente, estamos ante una ley que dice llamarse de “autonomía personal” pero contradictoriamente solo habla de residencias, centros de día, y asistencia domiciliaria. Lo cual poco o nada puede aportar para acabar con nuestra dependencia. Esta ley presupone que debemos estar encerrados entre cuatro paredes.

Está demostrado internacionalmente que la mejor solución para afrontar este problema es la asistencia personal, capaz de proporcionarnos la libertad de movimiento, capacidad de decisión, y dirección sobre nuestras vidas. Por desgracia, en nuestra nueva ley solo se contempla en el artículo 19 sin mucha importancia, y únicamente orientada hacia los estudios, el trabajo, y las actividades básicas de la vida diaria, negándonos el derecho a disfrutar de nuestro tiempo libre para ir donde queramos, quedar con quien nos apetezca, etc.

Esto quiere decir que al salir del trabajo no se nos permite tomar un café con nuestros compañeros o ir a hacer la compra, y que cuando es fin de semana no hay playa, ni cine, ni amistades, ni nada de lo que disfrutan el resto de seres humanos y que tantos se les recomienda, incluso por la O.N.U.. Y hablando de esta institución, se hace conveniente recordar que, recientemente, ha aprobado la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, la cual defiende nuestras ideas y que, inexplicablemente nuestro país ha podido ratificar.
Ley de Dependencia

Bien es cierto que en la nueva Ley de Servicios Sociales del País Vasco no se condiciona la asistencia personal a fines concretos, sin embargo mantiene El copago, otro de los escándalos sociales provocados. Según este sistema de financiación debemos de pagar una parte de nuestra asistencia con nuestro dinero, lo cual, según los miembros del foro vidaindependiente, conlleva las siguientes conclusiones:

  1. No involucra a toda la sociedad en el sistema, discriminando a la persona que vive una situación de dependencia responsabilizándola de su diferencia.
  2. Dado que el 93% de los posibles usuarios del sistema son pensionistas los que entren en el sistema, verán como su pensión media baja de 576 a 381€ al mes, lo que de hecho representa un empobrecimiento de las clases sociales más débiles.
  3. Hace que las personas que se acojan a este sistema, personas tradicionalmente discriminadas y económicamente débiles, paguen con el tercio que les corresponde para que la economía española crezca, mientras que las administraciones tendrán un gasto final de 0 euros.
  4. En el mejor de los casos (suponiendo que los demás países no aumenten su inversión) pasa a España del duodécimo al octavo lugar de Europa en inversión en el sistema de promoción de la autonomía, siguiendo un 23% por debajo de la media europea.
  5. Mientras no se adopten las medidas necesarias para poner a España al nivel europeo medio de gasto social público en la promoción de la autonomía resultará imposible afrontar este sistema con garantías de éxito.

Por último, resulta ofensivo que la decisión sobre qué tipo de prestación aplicar en cada caso esté en manos de los profesionales, habiendo escuchado al interesado (Artículo 29), cuando debería de ser al contrario. Siempre prevaleciendo la opinión del usuario para diseñar su Programa Individual de Atención. Esta insostenible situación, ocasionadora de episodios realmente mucho mas dramáticos de lo que la opinión pública piensa, sin duda originará una respuesta drástica y contundente por parte del colectivo social al que pertenezco, puesto que éste, gravemente decepcionado, seguirá careciendo de su dignidad.

En mi caso -valga de ejemplo, extrapolable a cientos de miles de ciudadanos- seguiré dependiendo de mis padres, puesto que cuando este sistema entre en funcionamiento únicamente seré autónomo durante cuatro horas al día. Me gustaría que, a los que han redactado y aprobado este conjunto de barbaridades, alguien les propusiera disponer del mismo tiempo para sus equipos de seguridad, porque según ellos con 4 horas se cubre toda una jornada. De todas formas, aunque así fuese, no les quepa duda que serían más libres que nosotros.

De todo lo anterior, es fácil deducir que el problema radica en que, en este país, aún existe una visión retrograda sobre el tema que tratamos. Esto no cambiará mientras no quede claro que no existen minusválidos, sino simplemente personas con diversidad funcional (funcionamos de forma diferente, pero funcionamos) y que tenemos las mismas inquietudes que el resto de la gente. En ese momento, los responsables de toda esta locura se concienciarán de que estamos ante un asunto en el que el aspecto económico queda en un segundo plano, dando preferencia a la dignidad humana. A partir de ahí, no nos atacarán con más palabras a discreción.

Visto en ElCorreoDigital.com

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